Llegué al Barrio Meiggs sin esperanza y con el corazón vacío. Hoy entiendo que Dios me buscó primero. Cuando arraigué su Palabra en mi corazón, mi vida entera cambió.
Cada historia es un testimonio del poder de Dios. Estas son algunas de las vidas que Él ha tocado en nuestra misión.
Llegué al Barrio Meiggs sin esperanza y con el corazón vacío. Hoy entiendo que Dios me buscó primero. Cuando arraigué su Palabra en mi corazón, mi vida entera cambió.
El discipulado me enseñó a orar y a leer la Biblia cada día. Ya no vivo igual: tengo raíces firmes y una luz que quiero compartir con todos.
Pensé que no tenía nada que ofrecer. Hoy sirvo en mi iglesia y doy testimonio en las campañas. Dios hace todo nuevo.
Mi familia estaba rota. A través de una campaña en la calle conocí a Cristo, y hoy mi casa es un hogar de paz. Solo Dios pudo hacer eso.
Tenía todo y no tenía nada. Cuando entregué mi vida a Jesús, encontré la paz que buscaba en mil lugares equivocados.
Yo era el que juzgaba a los cristianos. Hoy testifico en las calles que Cristo me transformó por su gracia. Nadie está fuera del alcance de Dios.
Momentos que celebramos juntos como familia de fe.
Comparte tu testimonio y sé un motivo de ánimo y esperanza para otros.